El Real Monasterio

La profecía de un pueblo grande de su advocación, que la Virgen María anunció, cuando se apareció al pastor Gil Cordero, se ha cumplido y sigue cumpliéndose en nuestros días en España, en el Nuevo Mundo y en otras partes de la tierra.

Después de los declives del siglo pasado, que afectaron notablemente al santuario en la devoción popular y fama de su santuario, Guadalupe alcanzó en el siglo XX, la cima de su grandeza, en su historia difundida, en su arte recuperado, restaurado y ampliado, y, lo que es más importante, en la difusión de la religiosidad. Es la era franciscana iniciada en el santuario, iniciada en 1908, en la que las prácticas devocionales, sentidas por el pueblo, unas antiguas y renovadas y otras recientes, son en la actualidad cada vez más frecuentes y vivas.

Guadalupe en la hora presente es un santuario vivo. Alguien ha dicho que es el santuario mariano más importante de España y ciertamente el más bello, aspecto importante para promover y amparar la religiosidad, que emerge de todo el conjunto.

 

Cuando la Orden franciscana llegó al santuario en 1908 hacía un año de la declaración del patronato de Santa María de Guadalupe sobre Extremadura, refrendo de la religiosidad popular guadalupense, decretada por el pontífice San Pío X, en 1907.

En el siglo XX, Guadalupe ha consolidado, incrementado y divulgado la antigua devoción a la Virgen de Guadalupe, coronada canónicamente el 12 de octubre de 1928 por el cardenal primado de España, arzobispo de Toledo, don Pedro Segura y Sáenz, como legado especial de Pío XI, en presencia del rey Alfonso XIII, del gobierno, del clero y del pueblo. Este santuario fue elevado por Pío XII, a los honores de Basílica en 1955 y honrado con la visita de Juan Pablo II en 4 de noviembre de 1982.

Es ahora uno de los lugares más significativos de la piedad mariana y centro de elevada cultura, declarado por la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) Patrimonio de la Humanidad el 8 de diciembre de 1993 e inscrito en la lista del Patrimonio Mundial el 11 del mismo mes y año.

Tras la consolidación de la presencia guadalupense en los reinos de España y Portugal, el mensaje primitivo de Santa María, aparecida en Guadalupe, cuajó en amplísima expansión o conquista evangelizadora en los pueblos de América y de otras latitudes hispánicas, de tal suerte que fue en tiempos pasados y sigue siendo en la actualidad eficaz presencia de la Madre de Dios, en la advocación mariana más conocida en todas las naciones del continente americano.

En este advocación está el acontecimiento mariano más notable de Extremadura en el segundo milenio de la era cristiana, razón más que suficiente para agradecer a Jesucristo, Redentor del género humano, este don otorgado a Extremadura y al mundo hispano en el segundo milenio de la Iglesia, con su perenne fuerza evangelizadora, nunca agotada y siempre fortalecida por María, invocada en su advocación guadalupense, aquí y en todo el Nuevo Mundo.

A Santa María de Guadalupe le corresponde por derecho propio el título de Reina de las Españas por sus indiscutibles relaciones con el Nuevo Mundo, especialmente con América, fundamentado en derechos históricos de notable importancia:

- La condición de lugar colombino que actualmente tiene Guadalupe de Extremadura, por las visitas que durante los años 1486-1496 realizó antes y después del descubrimiento, Cristóbal Colón a Nuestra Señora de Guadalupe.

- La firma en Guadalupe por los Reyes Católicos doña Isabel de Castilla y don Fernando de Aragón, a 20 de junio de 1492, de dos sobrecartas, dirigidas a Juan de Peñalosa, continuo de la casa real, natural de Villanueva de la Serena y capitán de gente de guerra, la primera para Moguer y la segunda para los habitantes de Palos, urgiendo en amabas al cumplimiento de las reales provisiones de 30 de abril de 1492, es decir, el pronto descubrimiento de nuevas tierras.

- El voto hecho en alta mar el 14 de febrero de 1493, al regreso del primer viaje, como se dice en el Diario de a bordo, de la primera navegación descubridora y, en cuyo cumplimiento, vino Colón a Guadalupe como romero para dar gracias a Nuestra Señora por el descubrimiento de nuevas tierras.

- La imposición del nombre de Guadalupe a la isla Turuqueria, en las Antillas Menores del Caribe, el 4 de noviembre de 1493, en el segundo viaje, como atestigua el mismo Colón en una carta escrita en La española en enero de 1494, dirigida a los Reyes Católicos.

- El bautizo en el templo de Guadalupe de los indios, criados de Cristóbal Colón, el 29 de julio de 1496, que señala este lugar, con documentación oficial, como el primer lugar de cristianización de indios traídos, como ofrenda espiritual, a Nuestra Señora de Guadalupe.

- Las íntimas relaciones que durante el tiempo de la incorporación de América a la corona de España tuvieron con Guadalupe los más insignes conquistadores y muchos colonizadores, pobladores y otros personajes indianos.

- La importancia que Guadalupe tuvo en América como signo de evangelización por medio de misioneros, hermandades y prácticas devocionales.

- Los santuarios, ermitas y altares alzados en América a Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura, como medio de devoción y expresión de la fama que tenía en todas partes, que todavía pervive en el pueblo.

- La abundante toponimia guadalupense en el Nuevo Mundo, prueba la devoción sentida hacia el santuario extremeño.

- Los testimonios de estrechas relaciones, devocionales e históricas, del Guadalupe extremeño con el Nuevo Mundo (favores, ofrendas, mandas y otras manifestaciones) recogidas en códices y legajos, en crónicas de Indias, en historias antiguas del monasterio y en otros documentos.

- El hecho guadalupano del Tepeyac, en México, relacionado, al menos en lo que se refiere al nombre Guadalupe, con el santuario extremeño. Todas estas relaciones históricas han contribuido a la configuración del título de Reina de las Españas, otorgado a Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura por el Rey Alfonso XIII y por el cardenal arzobispo de Toledo, primado de España, como legado especial de Su Santidad Pío XI, en el acto solemne de la coronación pontificia y real de la Imagen, celebrada el 12 de octubre de 1928.

El título de Hispaniarum Regina, esculpido en la corona, labrada por Félix Granda, con autorización del rey y del primado, no expresa un plural mayestático, cuya traducción sería Reina de España, de por sí bastante importante y significativo, sino Reina de las Españas y de las otras naciones, especialmente el Nuevo Mundo, que, habiendo pertenecido en otro tiempo a la Corona española, siguen unidos por vínculos de sangre, de religión, costumbres y otros signos de identidad hispánica.

 Desde 1934, sustituido en España y en otras naciones hispanoamericanas el título de Día de la Raza, que desde 1910 se daba -y todavía se sigue dando en algunos lugares, al 12 de octubre-, por Día de la Hispanidad, en lo mariano también se cambió la antigua denominación de Reina de la Raza por la de Reina de la Hispanidad, más conforme y expresiva con el espíritu que la informa.

 En el presente siglo, Guadalupe, a través de un largo camino de reivindicaciones, publicaciones frecuentes, jornadas, asambleas, congresos, certámenes y concursos y, sobre todo por los medios de comunicación: radio, prensa y televisión, ha dejado bien patente la afirmación de los derechos históricos que tiene la advocación extremeña de Santa María de Guadalupe para ser llamada e invocada como reina de la Hispanidad, que no es otra cosa que una legítima proclamación de su primacía entre las advocaciones marianas más vinculadas con el Nuevo Mundo.

 Entre las instituciones vinculadas al monasterio, merecen mención especial la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, nacida en 1929; la Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe, fundada en 1977, en sustitución de la antigua Hermandad de Nuestra Señora de Guadalupe, en su sección femenina y la Coral Santa María de Guadalupe, creada en 1969, en sustitución de la Schola Cantorum, integrada por estudiantes profesos de la Comunidad franciscana y por los niños cantores de la antigua y eficaz Escolanía.

 Entre las actividades culturales enaltecen las acciones de santuario la revista Guadalupe, fundada en 1916, cuya publicación ha contribuido, tanto dentro de la región como en otros lugares, a difundir el amor a Nuestra Señora de Guadalupe y a dar a conocer con valiosos estudios de investigación y de alta divulgación, la vida, historia y arte de este insigne santuario, considerada actualmente como una de las publicaciones más interesantes de la región extremeña y como una de las revistas marianas de España de más relevancia por su nítida presentación en su formas y contenidos,  y Ediciones Guadalupe, que desde 1994, ha promovido la edición de varios libros, folletos y otras publicaciones.

 La historia, devoción y arte han sido objeto de numerosas publicaciones, algunas escritas en época jerónima y la mayor parte en la época franciscana. Todas afortunadamente están recogidas en el Corpus Bibliographicum guadalupense, que puede ser consultado por investigadores y estudiosos.

 Otras actividades culturales y sociales de notable importancia, al servicio del santuario, funcionan, de forma reglada y continua: La Biblioteca Mayor, el Archivo Histórico, el Archivo Musical, la Hospedería-Hotel del Real Monasterio, regida en conformidad con las exigencias hoteleras más modernas y confortables.

SERVICIOS RELIGIOSOS EN EL SANTUARIO

  * Horario de la Basílica:

                8'30 h. a 21'00 h. en invierno;  8'30 h. a 21'00 h. en verano.

  * Horario de misas:

Lunes a sábado: 9'00 h.; 12'00 h.; 20´00 h.

Domingos y festivos: 9'00 h.; 11'00 h.; 12'00 h.; 13'00 h.; 20´00 h..

 * Confesiones: Durante las misas y solicitándolo en Sacristía.

 * Horario del Camarín: De 10'30 h. a 13'30 h. y de 16'30 h. a 19'00 h.

 * Intenciones de misas, entrega de ofrendas u otros, dirigirse a Sacristía.

 * Bodas, bautizos y primeras comuniones, dirigirse a Parroquia de Guadalupe:                                                    parrokiaguadalupe@hotmail.com

 * Celebraciones especiales en el santuario: las fechas se anunciarán oportunamente.

FIESTAS DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE 2006