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[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia celebra la memoria sagrada de la obra de la salvación realizada por Cristo, en días de terminados durante el curso del año. En cada semana, el domingo –por eso es llamado Día del Señor– hace memoria de la resurrección del Señor, que una vez al año, en la gran solemnidad de la Pascua, es celebrada juntamente con su santa Pasión. Durante el curso del año despliega todo el misterio de Cristo y conmemora los días natalicios de los Santos. En los diversos tiempos del año litúrgico, según las prácticas tradicionales, la Iglesia va instruyendo a los fieles por medio de ejercicios piadosos del alma y del cuerpo, de la enseñanza, de la oración y de las obras de penitencia y misericordia.  (NUAL, núm. 1).

El color propio de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del IV Domingo del Tiempo Ordinario

[Año C: Jeremías 1, 4-5. 17-19; 1Corintios 12, 31-13, 13; Lucas 4, 21-30].

Apóstol: “En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.”

Evangelio: ¿No es éste el hijo de José? Y añadió Jesús: En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo; y les refirió los casos de dos extranjeros visitados por Dios. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

2. Meditación

1.- Continuamos el texto del domingo pasado. Jesús comunica la buena noticia a los pobres, la libertad a los exilados y oprimidos y el anuncio del año jubilar en el que se restituyen las posesiones a sus amos, se deja de trabajar, se perdonan los pecados, se da la libertad a los esclavos, etc. Sus paisanos se asombran de la proclamación del año gracia, pues corresponde al Enviado del Señor, casi de identidad divina. Y Jesús es el hijo de José, tallador de piedras, forjador del hierro y carpintero. No cuadra con el Esperado para liberar al pueblo del yugo romano y devolver la dignidad a los marginados y pecadores. Y el pueblo pasa de la admiración a la desaprobación, y de esta a la oposición. Y termina con su expulsión del pueblo. Ante el rechazo, Jesús asume el destino trágico de muchos profetas de Israel, conciencia que manifiesta en otras ocasiones (cf. Lucas 9,22.44); pero les advierte que pueden perder la oportunidad de verse salvados de todas las trabas que impiden vivir en paz.

2.- El resumen de la causa de la presencia del Señor en la historia lo advierte con claridad el Prólogo del evangelio de San Juan: «Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron» (Juan 1,11). La espera tan larga que han soportado los hebreos hace que su conciencia nacional y sus ansias de libertad se intensifiquen en tiempos de Jesús. Y es evidente que el Imperio es muy fuerte, los pecados no se quitan porque sí, las injusticias se suceden unas a otras, la Ley no se puede cumplir toda y totalmente. Cuando el hijo de José afirma que es él el salvador, parece que está tomando el pelo a sus conciudadanos. Y, encima, tiene capacidad para excluirlos de la liberación final. La tenían tan cerca, que se cegaron. Sus paisanos intentan despeñar a aquel que podía echarle una mano para vivir con más dignidad. Se les escapa la gracia. Precipitar a Jesús desde la montaña es una anécdota: la cruz fue la cruda realidad.

3.- La situación de los ciudadanos de Nazaret con Jesús sucede con frecuencia en casi todas las generaciones de nuestra cultura. Si queremos aspirar a algo significativo debe ser una persona muy importante la que nos tiene que ayudar o hacer posible alcanzar el favor o la situación que deseamos. Salir de una grave enfermedad, tener un trabajo digno, establecer relaciones de paz, disfrutar de una familia sin grandes traumas, o aspirar a ser jefe de empresa, jefe de estado, político o científico o profesor relevante; en definitiva, triunfar en la vida socialmente es cosa de dioses o semidioses; es tener el favor de Dios que nos lanza a situaciones excepcionales. Y no es así como se ha presentado el Señor en nuestra vida. Los nazarenos no captaron la cercanía del Señor en su Hijo; se les escapó la gracia; se les escapó la oportunidad de adentrarse en la vida del Señor.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.blogspot.com.es/]

3. Contemplación

Andrés de vidrio

En un lejano país, nació un muchacho transparente. Se podían ver todos sus pensamientos, como los peces de colores de una pecera. Una vez, el muchacho dijo una mentira y la gente vio a través de su frente cómo le crecía un hongo. Dijo la verdad y el hongo desapareció. El resto de su vida no dijo otra mentira.

Cuando le hacían una pregunta, se podía ver la respuesta antes de que abriese la boca. Se llamaba Andrés, pero la gente le llamaba «Andrés de vidrio” y todos le amaban. Por desgracia, un día llegó al gobierno de aquel país un feroz dictador y comenzó un tiempo de opresión, de injusticias y de miseria para todo el pueblo. El que osaba protestar desaparecía sin dejar rastro. El que se rebelaba era fusilado. La gente callaba y aguantaba por miedo a lo que les pudiera pasar. Pero Andrés no podía callar. Aunque no abriese su boca, todos podían ver sus pensamientos de condena por las injusticias y violencias del tirano. Luego, la gente comentaba los pensamientos de Andrés y así volvía a nacer la esperanza. El tirano metió a Andrés en la más oscura de la prisiones. Pero las paredes de la celda se volvieron también transparentes, y la gente veía a Andrés , y seguían leyendo sus pensamientos. El tirano hizo cerrar las cortinas de su palacio para no verle más. Incluso preso, Andrés era más luminoso que el día. [Gianni Rodari] en P. Rogelio C. Alcántara.

Fray Francisco Arias Marcelo, ofm [Santa María de Guadalupe, Córdoba]
Mi boca contará su auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 31 de enero (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe y a ganar la Indulgencia Plenaria del Año Santo y del Jubileo de la Misericordia. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros, cargada de dones espirituales. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, (12:00, Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días, media hora antes de la misa vespertina, se reza el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.
El día 5 de septiembre se abrió la Puerta del Perdón y el Año Santo Guadalupense

MUÉSTRANOS A JESÚS

El Arzobispo Primado ha dispuesto que la basílica de Guadalupe sea templo jubilar de la Misericordia

Misericordiosos como el Padre

Categoría : Lectio dominical
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