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Preparad el camino al Señor

Publicado el 09/12/2017

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

El tiempo actual de Adviento como momento litúrgico de preparación a la Navidad tiene un desarrollo histórico complejo y una teología difícil en la que se juntan temas referentes a las dos venidas del Señor: su aparición en el tiempo mediante su nacimiento y su venida en la gloria al final de los tiempos (parusía); este último tema, que es posterior, prevalece en la primera parte del Adviento [hasta el 16 de diciembre], para dar paso, poco a poco, a lo que prácticamente constituye el sentido propio de Adviento cristiano: la celebración de la espera del Señor, de su venida en la carne, recordada anualmente al inicio del Año litúrgico (Jesús Castellano, OCD: El año litúrgico, p. 63).

El color litúrgico de este tiempo es el morado.
Durante el Año B, se proclama el Evangelio según san Marcos

1. Lecturas del Domingo II de Adviento

[Año B: Isaías  40,1-5.9-11; 2 Pedro 3,8-14; Marcos 1, 1-8]

Apóstol: «Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia».

Evangelio: «Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán».

2. Meditación

1.- Juan actúa con la certeza del «día del Señor», que en su voz se transforma en la ira inminente de Dios; es la santidad de Dios que reacciona ante nuestras infidelidades. Juan está convencido de que, definitivamente, «llega implacable el día del Señor, su cólera y el estallido de su ira, para dejar la tierra desolada exterminando de ella a los pecadores» (Is 13,9). La pretensión de Juan es que tomemos conciencia de nuestros pecados, podamos descubrir a Dios y encontrarnos con Él también de una forma amigable y misericordiosa. Las diatribas lanzadas por el Profeta intentan provocarnos una conversión que, por una parte, nos alcance a todos; y, por otra, nos suponga un cambio de corazón, de toda nuestra interioridad, y que lo expresemos en nuestra conducta. Juan nos dice que volvamos, retornemos  al camino de Dios, que jamás debimos abandonar.

2.- Jesús coincide con el Bautista en proclamar la situación de infidelidad en la que se encuentra Israel, dirigido por unas autoridades religiosas que, en connivencia con los poderes económicos y políticos, impiden una relación entre los creyentes y el Señor, sobre todo según las tradiciones proféticas. Por fin, Dios anuncia una intervención definitiva sobre el Pueblo, que ve acercarse su fin. Ante tal estado de cosas, es necesaria una conversión urgente, un cambio de rumbo en la vida, pues el Señor no está dispuesto a rehacer una y otra vez su Alianza y conceder el perdón de una forma permanente e ilimitada. La predicación de Juan y la práctica del bautismo como signo de conversión, es aceptada por Jesús en su conjunto. Y la traslada a la comunidad cristiana después de la Resurrección y Pentecostés. No sólo nosotros, sino la Iglesia en sus estructuras, ministerios y experiencia comunitaria del Señor necesita la conversión permanente. También nuestras familias, como iglesias domésticas que son.

3.- Juan predica la conversión desde el desierto. El desierto es un lugar peligroso, pues es donde se cobijan los rebeldes políticos y sus secuaces, además de los que huyen de la justicia; en él viven toda clase de animales en un terreno inhóspito y quebradizo. Por otro lado, el desierto se contempla de una forma simbólica como un tiempo de revelación y relación con Dios. Por eso, el desierto desconcierta: Juan escucha la voz de Dios y Jesús percibe la seducción del diablo. Pero también el desierto es para Jesús uno de los lugares solitarios donde se retira para orar y relacionarse con Dios.  En este período de la espera de la celebración de la Navidad debemos intensificar nuestra oración; limpiar de cosas y personas que puedan interferir nuestras relaciones de amor, nuestra apertura al Señor.  Jesús nos bautizará con el Espíritu Santo. El Espíritu de Dios origina nuestra renovación interior, dando lugar a una nueva situación ante Dios y ante los demás hombres. He aquí la descripción de Isaías: «Hasta que se derrame sobre vosotros un aliento de lo alto; entonces el desierto será un vergel, el vergel contará como un bosque, en el desierto morará la justicia, y el derecho habitará en el vergel, el efecto de la justicia será la paz, la función de la justicia, calma y tranquilidad perpetuas» (Is 32,15-18). Por eso el bautismo de agua de Juan es sólo un preámbulo, o una sombra del definitivo, que dará más adelante Jesús, que nos renovará nuestra interioridad desde su entrega personal.

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com/2017]

3. Contemplación

Los ángeles no mienten

Un ángel dijo a una madre de familia: –”Esta noche Jesús vendrá a visitar tu casa”. La señora, entusiasmada, preparó una cena excelente para recibir a Jesús.

Sonó el timbre: era una mujer. –”Señora, ¿tiene trabajo? Estoy embarazada y necesito…” — ¿Pero ésta es hora de molestar? Vuelva otro día, ahora estoy ocupada con la cena para una importante visita.

Poco después, un hombre, sucio de grasa, llamó a la puerta. –”Señora, mi camión se ha averiado. ¿Por casualidad no tendría usted una caja de herramientas que me pueda prestar? La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos de cristal y los platos de porcelana, se irritó mucho: – ¿Usted piensa que mi casa es un taller mecánico? Por favor, no ensucie mi entrada con esos pies inmundos.

La anfitriona siguió poniendo la mesa. Alguien afuera batió las palmas. Será que ahora llega Jesús, pensó ella emocionada, y con el corazón acelerado fue a abrir la puerta. –”Señora, deme un plato de comida, le dijo un niño harapiento”. –¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana, porque esta noche estoy muy atareada.

La cena estaba lista. La familia, emocionada, esperaba la ilustre visita. Sin embargo, pasaban las horas y nadie aparecía. Cansados de esperar, comieron. A la mañana siguiente, la señora se encontró , con gran espanto, frente al ángel. –¿Un ángel puede mentir? Preparé todo con esmero, aguardé toda la noche y Jesús no apareció. ¿Por qué esta broma? –Yo no mentí, fue usted la que no tuvo ojos para ver. Jesús estuvo aquí tres veces, pero usted no fue capaz de reconocerlo.

Fray Francisco Arias Marcelo, OFM [Fraternidad San Francisco, Mérida]

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 10 de diciembre (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: comunidad@monasterioguadalupe.com

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 19:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 19:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

Purísima había de ser la Virgen que nos diera al Cordero inocente que quita el pecado del mundo. Purísima la que destinabas entre todos, para tu pueblo, como abogada de gracia y ejemplo de santidad.

Categoría : Lectio dominical
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