Noticias

Ni en su tierra ni en su familia

Publicado el 04/07/2015

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

Además de los tiempos que tienen un carácter propio [Adviento, Navidad-Epifanía, Cuaresma, Pascua-Pentecostés], quedan 33 o 34 semanas en el curso del año, en las cuales no se celebra algún aspecto peculiar del misterio de Cristo; sino más bien se recuerda el mismo misterio de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos. Este periodo de tiempo recibe el nombre de tiempo ordinario. (NUAL, núm. 43)

El color propio de este tiempo es el verde.

1. Lecturas del Domingo XIV del Tiempo Ordinario

[Ciclo B: Ezequiel 2, 2-5; 2 Corintios 12, 7-10; Marcos 6, 1-16].

Apóstol: “Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Evangelio: “Jesús les dijo a los de su tierra: No desprecian  a un profeta más que en su tierra, entre sus pariente y en su casa. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.”.

2. Meditación

1.- Jesús regresa a Nazaret. Antes ha tenido una buena acogida en Cafarnaúm y en varias ciudades entorno al lago (cf. Marcos 1,27-28). Marcos no relata la enseñanza de Jesús en la sinagoga, pero Lucas cuenta que comenta al profeta Isaías (61,1-2) y proclama el año de gracia del Señor, presentándose como el enviado por Dios para liberar a los pobres de toda clase de esclavitudes (cf. Lucas 4,16-26). Ahora entendemos la reacción de sus paisanos, reacción que nos ofrece unos datos  de su vida muy valiosos. A través de la sinagoga, y seguramente en la escuela adyacente, Jesús se forma en la Ley, se introduce en la cultura de su pueblo y asume las tradiciones de sus mayores. Estas tradiciones expresan la historia y las actuaciones que el Señor ha realizado en las diversas vicisitudes que Israel ha vivido a lo largo de los siglos. Se añade a esto el aprendizaje y cumplimiento de las normas de convivencia y la celebración de las fiestas religiosas según la Ley como la vive y entiende el campesinado de la baja Galilea al que pertenecen Jesús y su familia. Jesús es un técnico de la madera, la piedra y el hierro, profesión que le enseña José y con la que se gana la vida. Su familia  está integrada en la vida social y religiosa de Nazaret. ¿Cómo puede ser Jesús el hombre celeste o el rey enviado por Dios para vencer a los romanos y devolverle al pueblo su libertad?

2.-  Los paisanos se admiran y se escandalizan a la vez por lo que hace y dice Jesús. Pero su sabiduría no es la que procede de la enseñanza que se imparte en las escuelas rabínicas de Jerusalén. Él no es un universitario, sino un obrero especializado a expensas de las demandas de sus paisanos. Además no se presenta con un ejército numeroso, o poderes especiales para vencer al Imperio.  Jesús no es aceptado como mesías, no se confía en él y, por consiguiente, no puede hacer obras milagrosas ante la falta de confianza en su persona. No han captado que, desde el mismo nacimiento, en una ciudad, familia y casa desconocida y común a todo mortal, Dios se ha encarnado. Dios se ha presentado en la vida de un hombre, un hombre valioso no por lo que posee, sino por lo que es: el Hijo de Dios que no duda entregar su vida por sus amigos (cf. Juan 15,13) y servir hasta el extremo (cf. Marcos 10,45); y desde esta actitud vital y con la forma común a todos los humanos, nos va a salvar a todos.

3.- Observamos el contraste que hay entre la aceptación y admiración de Jesús al comienzo de su ministerio en Galilea y la escena en la sinagoga de Nazaret. Sus paisanos no pueden admitir que una persona que conocen y conviven con su familia pueda ser el Hijo de Dios enviado para salvarles. Tienen los ojos tapados para no ver a Dios en las criaturas, en las demás personas y Dios en su Hijo hecho hombre (cf. Juan 1,14). La relación  con Dios, además de ser una relación personal por medio de la oración y los sacramentos, lo tenemos que encontrar en la creación, en las aves y animales, y sobre todo en las demás personas. No hay que huir de este mundo; hay que vivir en él y para él desde la perspectiva de Jesús. Entonces veremos, como dice san Buenaventura, que la entera creación es vestigio (naturaleza), imagen (personas) y semejanza (creyentes) divina.

Fray Francisco Martínez Fresneda, ofm [http://fresnedaofm.blogspot.com.es/]

 3. Contemplación

La subasta del cuadro del hijo

Un hombre muy rico y su hijo gozaban coleccionando obras de arte. Cuando estalló la guerra de Vietnam, el hijo fue a la guerra. Murió mientras rescataba a un soldado. Un mes más tarde, alguien llamó a su puerta.– Señor, yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Con frecuencia hablaba de usted y de su amor por el arte. El joven le tendió un paquete: El padre lo abrió: era el retrato de su hijo, pintado por el joven. Miró con asombro cómo había captado la personalidad de su hijo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Le dio las gracias al joven y le quiso pagar el cuadro.– Oh, no, Señor, nunca podría pagar lo que su hijo hizo por mí.  Cuando alguien le visitaba, el padre le enseñaba primero el cuadro de su hijo y luego el resto de las obras maestras.

 Cuando murió el padre, sus cuadros fueron subastados.–Empezamos por el cuadro del hijo. ¿Quién ofrece algo? Silencio. Todos aguardaban los cuadros famosos. El subastador persistía:–El hijo. ¿Quién puja por el hijo? ¿Alguien ofrece algo? Nuevo silencio. Habían venido por los Van Gogh, los Rembrandt.Finalmente, una voz que venía del fondo de la sala, el jardinero del hombre y de su hijo, gritó:–Yo doy 10 dólares por el cuadro. --Déselo y pujemos por los maestros, dijeron los otros. El subastador dijo: – La subasta ha terminado. En el testamento se dice que al que compre el cuadro del hijo, se le entrega el resto de las obras.

A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores [...] así están nuestros ojos en el Señor Dios nuestro, esperando su misericordia. [Salmo 122, 1-2].

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa de Peregrinos del domingo, 5 de julio (12 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. A todos deseamos una agradable estancia entre nosotros cargada de dones espirituales. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 9:00, 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 9:00, 11:00, (12:00, Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Todos los días, media hora antes de la misa vespertina, se reza el Rosario Mariano.
  2. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

De todos seáis loada, oh Virgen de Guadalupe

Categoría : Lectio dominical
  • Comparte :
Comentarios desactivados

Hit Counter provided by Sign Holder