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Otro que nos defiende

Publicado el 21/05/2017

[Oficina de Servicios Pastorales del Real Monasterio]

La santa Iglesia conmemora la obra salvífica de Cristo en días determinados del curso del año. Celebra la memoria de la Resurrección del Señor cada semana, en el día llamado domingo; y una vez por año, en  la gran solemnidad de Pascua, esa memoria se une a la de su Pasión [...]. Los Cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en alegría y exultación, como si se tratara de un solo día de fiesta, o mejor, de un “gran domingo”. Son los días en que especialmente se canta el Aleluya. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la Octava de Pascua, y se celebran como solemnidades del Señor. La Ascensión del Señor se celebra el cuadragésimo día después de Pascua, a no ser que se traslade al séptimo domingo de Pascua, en los lugares donde no es de precepto. Las ferias después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés, inclusive, son preparatorias a la venida del Espíritu Santo. (NUAL núm. 1. 22.24-26).

El color litúrgico del Tiempo pascual es el blanco.

1. Lecturas del VI Domingo de Pascua

[Año A: Hechos de los Apóstoles 8,5-8.14-17; 1Pedro 3,1.15-18; Juan 14,15-21]

Apóstol: «Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo».

Evangelio: «No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

2. Meditación

1.- Jesús reconoce que hay un mundo adverso y cruel. Son las tinieblas que le han crucificado. Pero, a la vez, existe una comunidad de discípulos que le han sido fieles. A ellos, y solamente a ellos, van dirigidas las palabras de este párrafo evangélico de Juan. El texto ofrece tres declaraciones importantes de Jesús en los momentos previos de su partida a la gloria del Padre. La primera es la promesa de enviar a «otro abogado», distinto él, que cuidará de ellos a lo largo de la historia. Los defenderá del mal que entraña la humanidad y la cultura que lo propaga. En la segunda Jesús revela su unión con el Padre, pero añade que vendrá ese «abogado» para que los discípulos se introduzcan en la corriente de amor que relaciona a Jesús con el Padre; una relación tipificada por la paternidad y filiación. Los discípulos, como hermanos de Jesús, también experimentarán las relaciones filiales con Dios, y viceversa: como hijos de Dios, sabrán lo que es la fraternidad con Jesús. La tercera es amar a Jesús, es cumplir sus mandamientos, y cumplir sus mandamientos sólo es posible con la relación de amor que expresa la filiación y la fraternidad.

2.– Jesús está reunido con sus discípulos; se dirige a su comunidad. Ante su partida inminente, lo primero que les dice es que no se quedarán solos. Les dará su Espíritu que los mantendrá unidos a él y los defenderá de los enemigos de la libertad y del amor. Esos enemigos son las tinieblas del mundo. El Abogado defensor es el «Espíritu de la verdad», pero no es la verdad que expresa la identidad de una cosa, sino la relación de amor que origina la vida, la cuida y la lleva a su plenitud. El Espíritu, pues, es la relación de amor con que el Padre y el Hijo mantiene a los discípulos unidos con Jesús y a Jesús con ellos. No estarán, pues, solos ante el mal.— A continuación les dice Jesús que, para mantenerse unidos al Padre y a él, necesitan cumplir sus mandamientos. Pero los mandamientos no son un código de leyes. Ya lo había advertido Jesús en el Evangelio de Marcos: Amar a Dios y amar al prójimo resume todas las normas que regulan las relaciones humanas y las relaciones con Dios (cf. Marcos 12,28-34). La fe y el amor, o «la fe que actúa en la caridad», como le gusta decir a Pablo (cf. Gálatas 5,6), es lo que hará que la comunidad o los discípulos permanezcan unidos a Jesús y reciban la revelación del Padre.

3.- Decimos que es amor (1º) la atracción mutua que el Señor ha puesto en nuestra naturaleza para que permanezcamos y nos extendamos en la creación. Decimos que es amor humano  (2º) la compensación física, psíquica y espiritual que experimentamos para que se origine la vida y busque su plenitud de ser. Decimos que es amor (3º) la entrega  sin necesidad de una compensación. Es el servicio gratuito y libre que los creyentes ofrecen a los demás para que alcancen su dignidad humana o desarrollen la semilla de bondad que Dios ha sembrado en su corazón. Y dicho servicio lo ha dibujado Jesús con su vida: «Porque el Hijo del hombre no ha venido a esta vida a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10,45); «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15,13).

Fray Francisco Martínez Fresneda, OFM [http://familiafranciscana.com]

3. Contemplación

Huellas en la arena

Una noche soñé que caminaba a lo largo de una playa acompañado por Dios. Durante la caminata, muchas escenas de mi vida fueron proyectándose en la pantalla del cielo.

Según iba pasando cada una de esas escenas, notaba que unas huellas se formaban en la arena. A veces aparecían dos pares de huellas, y en otros momentos solamente aparecía un par de huellas. Esto me preocupó grandemente, porque pude notar que, durante las escenas que reflejaban etapas tristes en mi vida, cuando me hallaba sufriendo de angustia, penas o derrotas, solamente podía ver un par de huellas en la arena.

Entonces le dije a Dios:– “Señor, tú me prometiste que si te seguía, tú caminarías siempre a mi lado. Sin embargo, he notado que durante los momentos más difíciles de mi vida sólo había un par de huellas en la arena. ¿Por qué, Señor, cuando más te necesitaba, no estuviste caminando a mi lado ?” El Señor me respondió: –“Las veces que has visto sólo un par de huellas en la arena, hijo mío, ha sido cuando te he llevado en mis brazos”.

Selección de fray Francisco Arias Marcelo, OFM

Agenda del Santuario

 

La Oficina de Información del Real Monasterio comunica que a la Misa del Domingo, 21 de mayo (12.00 de la mañana), acudirán muchos devotos de toda España a honrar a la Madre del Señor manifestada en Guadalupe. La Comunidad franciscana desea a todos una agradable estancia entre nosotros. Conviene, no obstante, que las peregrinaciones que deseen celebrar en la basílica o en la cripta del camarín,  reserven día y hora por correo electrónico: rmsmguadalupe@planalfa.es.

Horario de Misas en la Basílica de Guadalupe
  • Días laborables: 12:00 (Misa de Peregrinos) y 20:00.
  • Domingos y días de precepto: 11:00, 12:00 (Misa de Peregrinos), 13:00 y 20:00.
  1. Antes de la misa diaria de Peregrinos y de todas las misas de domingos y festivos encontrará confesores disponibles.
  2. Todos los días del año se reza el Ángelus o Regina Coeli, y media hora antes de la misa vespertina, el Rosario Mariano.
  3. Todos los jueves del curso pastoral, media hora antes de la misa vespertina, la Comunidad y los demás fieles tiene adoración eucarística y rezo de Vísperas.

¡Es Pascua. Ésta es nuestra fiesta!

Este Año, vayas o vengas de Fátima, entra en Guadalupe. ¡Te harás bien!

Categoría : Lectio dominical
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